De la “X” al LFM: cuando la excelencia de la Politécnica se encuentra con el día a día de nuestros alumnos

Publicado el 10/03/2026

Desde hace varios meses, el LFM vive al ritmo de una colaboración excepcional con la École polytechnique. Al acoger a dos estudiantes de la prestigiosa escuela de ingenieros francesa, el centro no solo refuerza sus clases de ciencias, sino que crea un puente entre las aspiraciones de sus alumnos y los itinerarios de excelencia más exigentes.

Una visión: abrir horizontes e inspirar vocaciones

Para Gilles Martinez, director del LFM, esta colaboración nació de una profunda convicción: “Un centro escolar siempre se beneficia de abrirse más y de ofrecer a sus alumnos encuentros inspiradores. La École polytechnique encarna una tradición de rigor científico y de compromiso al servicio del bien común.” Al iniciar esta colaboración, la dirección quiso ofrecer a los alumnos un diálogo directo con estudiantes que han superado recientemente las etapas que ellos mismos contemplan. “Es una manera de reforzar la pertenencia del LFM a una red educativa francesa orientada a la innovación y la excelencia”, subraya el director.

Sobre el terreno: una pedagogía diferenciada y dinámica

La integración de los estudiantes politécnicos se ha concebido como una verdadera co-dirección con el equipo docente de matemáticas y física.

● Para los profesores, la aportación es inmediata: la presencia de un segundo interviniente permite trabajar en grupos reducidos, identificar mejor las necesidades individuales y proponer un enfoque menos jerarquizado. “Los alumnos se atreven más a hacerles preguntas y a compartir sus dificultades”, observan los docentes.


● Para los alumnos, es una fuente de motivación concreta. Como explica Gilles Martinez: “Sus intervenciones permiten desmitificar ciertas elecciones de orientación. Aportan la perspectiva de un estudiante, cercana a las preocupaciones de los alumnos de bachillerato, con una mirada a la vez exigente y benevolente.”

Una colaboración orientada al futuro

Este paso por el LFM ofrece a estos futuros ingenieros un terreno de observación privilegiado, lejos de sus entornos habituales, para enfrentarse a los desafíos de la escucha y la transmisión. Por su parte, los profesores del instituto están encantados de acoger a estos jóvenes talentos que se integran con gran sencillez: “Su humildad y su benevolencia los hacen muy accesibles. ¡Su capacidad de adaptación nos maravilla cada día!”
Gracias a este intercambio mutuo, el centro desea consolidar esta dinámica.

“Deseamos inscribir esta colaboración a largo plazo”, concluye Gilles Martinez. “La presencia regular de los estudiantes de la Politécnica muestra a cada uno de nuestros alumnos que la excelencia es accesible siempre que el esfuerzo, la curiosidad y el gusto por aprender estén presentes.”